La idea para nuestro juguete de construcción Lubu Town se nos ocurrió un día mientras estábamos mirando a nuestro hijo jugar con su nueva alfombra de juego con carreteras y edificios. Durante el juego, las pequeñas figuras caminaban por las calles o cogían un cochecito para hacer una vuelta por el pueblo. Como no había espacio para las figuras dentro de los coches de juguete, se subían a los techos. Los coches luego aparcaban al lado de los edificios y las figuras entraban. Aunque entrar quiere decir que nuestro hijo las tumbaba encima de las imágenes de los edificios. Observando a nuestro hijo, nos dimos cuenta que su juego era muy versátil. Mientras hacía uso de sus habilidades motrices moviendo los coches por las calles, su juego con las figuras también era simbólico e imaginativo.

Empezamos a pensar. No estaría mejor, si la gente no tuviera que trepar encima de los coches, pero pudiesen sentarse dentro de ellos? Así no caerían constantemente durante sus paseos por la ciudad ¿No sería mejor si pudiesen estar realmente dentro de los edificios, en lugar de simplemente estar tumbadas sobre las imágenes planas de la alfombra? No podríamos adaptar el concepto del juego con la alfombra y moverlo a otro nivel, desde la dimensión bidimensional a la tridimensional?

Nuestro juguete de construcción: versatil, flexible y sostenible

Era entonces cuando nació nuestra idea. Empezamos a pensar y hacer los primeros dibujos y planes y buscamos en internet ideas e inspiraciones.
Decidimos convertir nuestra idea en un proyecto real y empezamos clarificar qué era lo que queríamos. Como nos imaginábamos el producto y cuáles eran nuestras prioridades y valores para este proyecto? Tuvimos bastante claro que queríamos hacer un producto ecológico utilizando materiales naturales y sostenibles. Además era importante para nosotros crear un producto con un en estilo único y un diseño moderno. El objetivo era diseñar un juguete sostenible y educativo que gustara tanto a los niños como a los padres. Decidimos usar madera de haya natural como material básico y empezamos a construir nuestros primeros prototipos. La primera versión de Lubu Town era parecida al juguete final y consistía en pequeños coches de juguete con pequeñas figuras que podían colocarse dentro de los coches, así como bloques de casitas con los que se podían montar diferentes edificios.

Niños de 3 a 6 años testean la primera version de Lubu Town

En el cole de nuestro hijo empezamos con las pruebas de juego. Observamos a los peques jugar con nuestros juguetes y les preguntamos qué les gustaba y qué era lo que cambiarían. Las casitas del primer prototipo estaban pensadas para poder ser colocadas tanto vertical como horizontalmente. Sin embargo, ninguno de los niños usó los bloques de forma horizontal. Una maestra nos explicó que durante esta edad, los niños tienden a jugar y construir verticalmente, lo que significa que todo tiene que ir hacia arriba. Cuando los niños empiezan a jugar con bloques de construcción, siempre empiezan montando torres. Cuando son más mayores, empiezan a construir horizontalmente. Otro punto del que nos dimos cuenta fue que casi a todos los niños les gustaba colocar las piezas pequeñas, como los coches y figuritas, dentro de las casitas. Al principio, no todos los coches cabían en las casas y algunos niños se frustraron bastante intentándolo. Una cosa de la que nos avisaron los peques era que faltaban escaleras para que las figuritas pudieran subir hasta arriba de todo.

El producto final: un juguete divertido que promueve el juego instintivo y creativo 

Después de analizar nuestras observaciones durante los tests, decidimos en qué aspectos el juguete se tenía que cambiar. Adaptamos el tamaño de los coches para que encajaran fácilmente en las casas. Además cambiamos la estructura de las casitas para que se pudiesen colocar una encima de otra sin caerse fácilmente. Así los niños podían montar mucho mejor sus torres o rascacielos .También creamos escaleras, para que las figuritas pudieran escalar hasta el ultimo piso. El resultado era un juguete que permitía un juego muy instintivo, versátil y divertido. Conseguimos crear un producto que no sólo convenció a los peques sino también a nosotros mismos.